Yo nací -¡oh espacio borroso del recurdo!-
en un poblado de soles,
de nubes y de vientos;
de gentes humildes
y de animales soñolientos;
de alegres rumores
y de votos bullangueros.
Al calor de la hornilla
y al ritmo sincopado de un pilón
madurarom mis sueños;
con el sombrero de concha
y el sonsonete triste de la collins
zafreando el sustento.
Montado airoso
en el espumoso burro de ordeño,
o llevado del olfato
de la experta jauría,
nutrí el entendimiento.
Así cursó mi infancia,
bajo el cielo tranquilo
de este humilde feudo. (Sincé, Sucre; Colombia)

Comentarios recientes
hace 3 semanas
hace 3 semanas
hace 3 semanas
hace 3 semanas
hace 3 semanas
hace 3 semanas
hace 3 semanas
hace 3 semanas
hace 3 semanas
hace 3 semanas