¿Que cómo estoy? Y me lo preguntas tú, copartidario, a quien serví de puente en tantas y tan arduas jornadas? Pues, cómo he de estar con estas inclemencias, y éstas actitudes despóticas de nuestros actores? Así, como me ves cada vez que pasas; aquí, con el espinazo ardiéndome con éstos soles atómicos, y las encauchadas, rueda que rueda sobre mi. Y ya ves, con una de las cabeceras desmirriada por el torrente inverno-infractor, esperando la misericordia de la Oficina de Atención y Prevención de desastres. Aunque ya estoy creyendo lo que dice ese poeta del Spring blanco, en su libráculo
(Leer más)RELATO-SEMBLANZA (2)
El tío Ángel fue un amigo especial para sus sobrinos. Conocido en su juventud como el Niño Lastre, por su especial manera de vestir, por su carisma con las mujeres y por ser el hombre que mandaba la parada en las fiestas, y en todas las actividades que, como hijo del Ciego Lastre, le tocaba afrontar. Sus cuentos y anécdotas alegraban las noches campestres de la joven parentela que lo rodeaba en su triste y solitaria vejez, en la que se esforzaba para que le creyeran sus proezas del pasado. Por ejemplo, el gusto particular que se daba de contratar(Leer más)
RELATO-SEMBLANZA
El tío Ángel fue un amigo especial para sus sobrinos. Conocido en su juventud como el Niño Lastre, por su especial manera de vestir, por su carisma con las mujeres y por ser el hombre que mandaba la parada en las fiestas, y en todas las actividades que, como hijo del Ciego Lastre, le tocaba afrontar. Sus cuentos y anécdotas alegraban las noches campestres de la joven parentela que lo rodeaba en su triste y solitaria vejez, en la que se esforzaba para que le creyeran sus proezas del pasado. Por ejemplo, el gusto particular que se daba de contratar(Leer más)
RELATO-SEMBLANZA.
RELATO-ENSAYO
En la vida nada grande y trascendental ocurre sin una ruptura de raíz con los patrones de conducta y los hábitos de vida aceptados como connaturales. Por qué? Por el miedo al cambio. Miedo a perder. Miedo a fallar. Miedo a morir... Pero en el rompimiento está el salto dialéctico o cualitativo. Voy a ilustrar con un ejemplo.(Leer más)
Cuando llega el momento de los niños aprender a nadar, los adultos hacen su parte: lo sostienen en los brazos, lo sueltan, lo dejan que trague agua, le proporcionan algún artificio- como el calabazo cinturero de antaño o el neumático de nuestros
RELATO MEDIO NEGRO
Yo era el menor de tres hermanos seguidos. Desde muy niño, apegado como estaba a mi padre, se me ocurrió decirle que me llevara con él para la pequeña finca. Y así fue. Monté en las ancas de la mula y me fui lleno de contento, no sin experimentar, al momento de despedirme de la casa materna, un extraño desgarramiento interior, porque era la primera vez que me separaba de mi madre.
Pero bueno, iba con mi padre, y eso me consolaba. Y así, mientras estaba mi padre con nosotros, no había problema alguno. Pero cuando llegaba el sábado, día
RELATO-ANECDOTA
Uno de los gracejos que más me gusta de la cuentística popular oída en mi infancia es el de la situación pelia-aguda que vivió mi tío Octavio o Tallo, como le decíamos todos. Resulta que, estando Tallo acostado a prima noche en una troja de guaduas en el patio, llegó el tigre y se sacó de debajo de la camilla la marrana más gorda y bonita que tenía mi abuelo, el ciego Lastre. Fue una acción tan sigilosa e inesperada que Tallo no se apercibió sino cuando todos se dieron cuenta que el tigre llevaba en andas su presa. Y
(Leer más)SERGIO EL ENANO (RELATO)
Era la época de los fantasmas, los espantos y las apariciones. Y la Planta, apenas había un amago de tempestad, suspendía el fluido eléctrico.
Ocurrió, pues, que estando Juan P esa noche en la plaza, después de haberse tomado el acostumbrado guarapo, se dijo:"el pollo se va", y arrancó. Sergio el enano( se acuerdan?), que no fallaba por esos lares, y que tampoco quería quedares solo, lo siguió pero como Juan iba rápido, no lograba alcanzarlo, y le fue entrando miedito, y le decía, con su vocesita de falsete:"espérame, espérame, espérame". Carajo!, y Juan que mira y ve la cosita
CHISTE-RELATO
Este era un marido calavera, de esos que se lo pasaba en los salones de billar, en las esquinas, en los bares, en los clubes de juegos y, en fin, donde quiera que había fiesta y trago; mientras que su mujer se las arreglaba como podía para sostener su numerosa prole: lavando, planchando, fregando pisos, cosiendo en su oxidada máquina y cocinando en fechas especiales. En tanto que el caballero, su marido, o mejor, el gañán reproductor, bebiendo día a día, pues era el artillero, o sea, el repartidor del ron, que por derecho o por gracia, siempre se lo (Leer más)

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